Modas espontáneas o por el contrario dirigidas
Modas espontáneas o por el contrario dirigidas
nov 04
Estaba viendo el último vídeo de Rihanna “Wait your turn” y automáticamente he recordado algunos vídeos musicales como los de Spandau Balllet, Modern Talking o Madonna. Ese vestuario, esos blancos y negros, esas gafas tipo Ray Ban de Tom Cruise en Risky Business; espera un momento, esto ya lo he vivido antes ¡Son los 80!
Por lo visto, los años 80 vuelven a la palestra y no sólo en ropa o complementos, ya que dejando al margen a Lady Gaga, máximo exponente de este regreso, incluso grupos como The Killers se han unido a la corriente ochentera. Por tanto, no es una cuestión puntual, sino cultural; ha terminado calando en varios sustratos hasta eclosionar en moda, refrita, pero moda al fin de cuentas.
La historia parece empeñada en reivindicar su naturaleza cíclica, sin embargo lo interesante se encuentra en el origen. ¿De dónde surgen estas viejas modas revitalizadas cada cierto tiempo? ¿Quién o quiénes marcan el compás para su regreso?
No sabemos hasta qué punto es una cuestión publicitaria. Siendo una serie de mensajes puntuales que, sin intencionalidad, terminan fructificando en estos revival. Como tampoco sabemos en qué medida son ciertas o reales las conspiraciones que abogan por campañas perfectamente estudiadas o elaboradas.
Quizás sea un poco de todo, lo cual es aún más intrigante, pues deja al descubierto nuestro comportamiento alienado como integrantes de una masa que parece moverse en interminables e incuantificables bucles.
Si la información y su interpretación es poder, no es de extrañar que tanto agencias de publicidad, como inclusive gobiernos gasten miles de millones anuales en recabar información de clientes, ciudadanos y por definición consumidores. Llegar a reconocer en qué momento un mensaje puede calar en mayor o menor medida representa el arma entre las armas mediáticas, la anticipación, la capacidad para observar “las señales”, entre todos los jeroglícos que suponemos los humanos en conjunto.
No creo que exista un búnker, perdido en Estados Unidos, donde pérfidos manipuladores intentan generar nuevas modas para vender más y mejor. De hecho, partiendo de esta negación, aparecen nuevas alternativas mucho más terribles, ya que de existir esta especie de corrientes latentes en la sociedad, el hecho de que unos pocos sean capaces de leer los signos adecuados debería producir un hondo terror en cualquier ser humano. Pues esos pocos privilegiados son aquellos que lideran y por tanto deciden, en estas “modas espontáneas”.
¿Dónde se compran esas bolas de cristal?